Terapia Ocupacional desde el Marco de Integración Sensorial

Desde que nacemos, incluido ya dentro de la barriga de la madre, el cerebro del niño debe aprender a organizar y procesar la información que le llega desde los diferentes sentidos y usarla para responder adecuadamente ante cualquier situación particular.

Todo lo que hacemos en un momento dado: escuchar una canción, ver una peli, jugar a la pelota, tocar un instrumento musical, degustar un plato de comida, vestirnos, lavarse los dientes, escribir … es información sensorial. Todo lo que somos capaces de percibir, tanto de nuestro propio cuerpo como del mundo que nos rodea, pasa pues, a través de los órganos de nuestros sentidos. Y, el proceso de comprensión que realiza nuestro cerebro de toda la esta información que captan los diferentes receptores sensoriales es lo que proporciona la base de nuestros conocimientos. Es decir, que, sin la actividad física y química de nuestros sentidos, no sería posible el funcionamiento de nuestra mente, y por lo tanto, nuestras experiencias y conductas sencillamente, no existirían.

Las sensaciones son la principal fuente de información que tenemos sobre nuestro cuerpo y sobre el entorno. Estas, son captadas por los diferentes receptores sensoriales que tenemos y posteriormente, viajan hasta diferentes estructuras del cerebro, las cuales trabajan en equipo localizando, clasificando y organizando la información sensorial para que puedan integrarse como una totalidad y se vuelva significativa, es decir, para que sean percepciones organizadas e inteligibles.

La interpretación de esta información, pero estará directamente relacionada y condicionada con los procesos de pensamiento, ya que esta información sensorial es confrontada también con la memoria de las experiencias anteriormente vividas en relación con objeto o la situación. De este modo, cada vez que un niño / a elabora respuestas adaptativas a las diferentes demandas, va generando nuevas experiencias las que facilitarán el desarrollo de respuestas cada vez más complejas, más elaboradas, más creativas, más organizadas, más satisfactorias y más eficientes. Y, cuando sucede esto, el niño / a se siente cada vez más seguro, más competente y, más feliz. Dicho de otro modo, el tipo de respuesta que la persona ofrece influye directamente en su actividad a todos los niveles: físico, mental, emocional y social.

Las sensaciones

Para que los estímulos que recibimos tanto del propio cuerpo como del ambiente elaboren como sensaciones y posteriormente en percepciones, contamos con tres tipos diferentes de receptores sensoriales:

-Exteroceptores: Localizados en la superficie del organismo. Captan la información que proporciona el entorno en forma de estímulos. Serían lo que conocemos como los 5 sentidos: vista, gusto, oído, olfato y tacto.

-Interoceptores: Localizados en el interior del organismo, sobre todo en las vísceras. Captan la información que se produce en el interior de nuestro cuerpo y son los responsables de respuestas tales como: el hambre, la sed, las ganas de hacer pipi, …

-Propioceptores. Localizados en los músculos, los tendones y las articulaciones. Ofrecen información sobre la actividad del cuerpo en relación con el movimiento, la posición o la fuerza de los músculos. Aquí hablaríamos de dos sentidos:

-El Sentido cinestésico o propiocepción, que nos informa de la posición del cuerpo y de lo que hace durante el movimiento, regulando la tensión muscular necesaria para permitir el movimiento.

-El Sentido vestibular, que es el responsable del mantenimiento del equilibrio corporal en las actividades cotidianas y que nos informa sobre la orientación de la cabeza y del cuerpo respecto a la tierra cuando nos movemos y / o desplazamos.

La Percepción

Cuando hablamos de Percepción nos referimos a:

-Un doble proceso que se establece, por un lado, entre los estímulos del propio cuerpo y / o del ambiente y, por otra parte, de la interpretación que la persona hace de los mismos, por lo que la percepción dependerá no sólo de las características de los estímulos que la persona recibe y que activan los diferentes sentidos sino también de las características de la persona que recibe estos estímulos (habilidades, expectativas, rasgos de personalidad, experiencias vividas, motivaciones, …). aquí, que se considera que la percepción requiere de la actividad activa de la persona.

– Un proceso complejo de organización, comprensión, discriminación e interpretación de la información sensorial. Hablamos pues, de un proceso que es a la vez objetivo y subjetivo.

Objetivo en tanto que el proceso de la percepción de la información facilita la información que proviene del propio cuerpo y / o del ambiente permitiendo a la persona adaptarse a sus demandas.

Subjetivo en tanto que la realidad que captamos es una «construcción» personal hecha a partir de las experiencias anteriormente vividas con los objetos y con las personas, por nuestras habilidades, motivaciones, deseos, expectativas, etc. así como por el momento histórico y contexto en el que vivimos.

¿A qué nos referimos pues, cuando hablamos de Integración Sensorial?

La Integración o Procesamiento Sensorial es un proceso neurológico complejo, que sucede en el sistema nervioso central, el cual permite a una persona tomar, organizar e interpretar las sensaciones que recibe del propio cuerpo y del ambiente a través de todos los sentidos y generar respuestas adecuadas a estas demandas.

El Procesamiento Sensorial “sano”, se hace automáticamente, inconsciente en el niño en proceso de desarrollo. Sin embargo, en algunos niños / as, este proceso no es óptimo. La información que reciben a través de alguno o algunos de sus sistemas sensoriales no es interpretada, procesada por el cerebro de forma esperable y, cuando esto sucede, el hecho de registrar, regular y / o discriminar la información sensorial y, por tanto, dar una respuesta adaptada, adecuada a las demandas del propio cuerpo o del entorno, así como “dar sentido al mundo” y “situarse dentro del mismo”, no resulta nada fácil para estos niños / as.

Resumiendo: La Integración Sensorial es …

– La habilidad del SN de recibir, organizar e interpretar correctamente la información sensorial que proviene tanto de nuestro cuerpo como del entorno, y ofrecer las respuestas adaptadas a las demandas.

– Un proceso del cerebro. Proceso neurobiológico complejo, que sucede en el SNC, a través del cual la información sensorial que proviene del entorno y de nuestro cuerpo es procesada; es decir, registrada, interpretada y organizada para dar una respuesta adaptada a la demanda.

-Nos permite ofrecer una respuesta adaptada: actuar o responder a la situación que experimentamos de una manera significativa, eficiente y eficaz. La habilidad de ajustar la propia acción a la demanda del ambiente.

– Un Marco Teórico. Mira la relación entre el proceso neurológico y la conducta. Nos permite “leer” el comportamiento a partir de cómo el individuo está procesado de los diferentes estímulos sensoriales.

– Es un Marco clínico para la intervención terapéutica; que prioriza la intervención desde los sistemas básicos de desarrollo: los sistemas sensoriomotrices; los cuales son la base de posteriores aprendizajes.

Entonces … ¿a qué nos referimos cuando hablamos de Disfunción en el Procesamiento Sensorial (DPS)?

Hablamos de Disfunción en el Procesamiento Sensorial cuando el sistema nervioso del niño / a no registra, organiza y / o interpreta la información sensorial que le llega de la manera que sería esperable, por lo que no puede dar una información precisa y adecuada sobre sí mismo y sobre el entorno, de manera que sus respuestas motrices, conductuales, de aprendizaje, emocionales, sociales, en el lenguaje, etc., no son adaptadas a las demandas del propio cuerpo y / o del contexto.

¿Qué características podrían hacer sospechar que mi hijo / a tiene una Disfunción en el Procesamiento Sensorial.

Hay algunos indicadores que los padres pueden observar y que pueden hacer sospechar que su hijo / a puede tener una disfunción del procesamiento sensorial. Algunas de ellas pueden ser:

Alteración en el nivel de alerta. Se observable desde los dos extremos:

– «hiperalerta». Niños / as que están pendientes de todo lo que ocurre a su alrededor. Están en «posición de defensa» constantemente y tienen muchas dificultades para focalizar y mantener la atención en un solo aspecto y / o inhibir la información que no es importante en este momento y se dispersan con mucha facilidad.

– «Hipoalerta». Niños / as que necesitan una intensidad de la información sensorial, cuantitativa y / o cualitativa, muy elevada para ofrecer una respuesta. Coloquialmente, se pueden tildar como niños / as «lentos», «desconectados», «desorientados», «con poca conciencia de riesgo».

-Puede No notar el dolor dentro de los rangos habituales si se golpean o se hieren.

-Puede No percibir los objetos que son demasiado fríos o calientes

-Se puede perder durante la lectura.

-Puede No responder cuando la llamadas por el nombre.

-Puede No diferenciar bien los sabores, texturas.

-Se le puede escapar el pipí, puede no darse cuenta de que tiene hambre.

-Parece poco interesado en la interacción con los demás.

-Puede tener intereses restringidos, concentrarse sobre un punto fuerte. Como no detecta la entrada sensorial ordinaria, puede recurrir a un mundo cognitivo de ideas para obtener la estimulación que su cerebro necesita.

Alteración en el nivel de actividad. En función de cómo procesa la información, se pueden observar desde los dos extremos:

– «Buscador de sensaciones». Observamos un niño / a que busca constantemente estimulación sensorial. Puede ser debido a diferentes razones; bien porque tiene un bajo registro de la información en relación con el movimiento y la postura, porque lo necesita para mantener un nivel de alerta, como mecanismo compensatorio de la hipersensibilidad táctil y / o por las dificultades a la hora de mantener un buen control postural.

-Niño / a que busca activamente o anhela la estimulación sensorial y parece tener un deseo casi insaciable de información sensorial.

-“La recepción de la entrada sensorial es directamente proporcional a la desorganización”.

-Puede tener dificultades para respetar el turno de palabra, en los juegos, en la fila, los tiempos de las cosas.

-Puede invadir el espacio personal.

-Poca conciencia de riesgo con accidentes frecuentes.

-Preferencia para saltar, estrellarse y chocar contra los objetos y empujar, preferencia por las actividades “rápidas”.

-Le puede gustar que le sacudan, le echen al aire, ponerse del revés, colgando, etc.

-Puede disfrutar de entornos ruidosos, hablar y / o hacer ruidos acompañando la actividad.

-Puede “necesitar” tocarlo todo, a todo el mundo. Niño / a “demasiado cariñoso”.

-Puede masticar objetos no alimenticios, morder y oler objetos y / o personas.

-Puede tener preferencia por tipo de alimentos duros, picantes, salados, fuertes, agrios, muy dulces.

-Preferencia por la ropa ajustada.

-Le puede gustar llevar pesos.

-Puede hacer chirriar los dientes.

– “Hipoactivo”. Suelen ser niños / as con una falta de deseo espontáneo de jugar y / o explorar, ya sea por las dificultades motrices, por el miedo al movimiento, o por el bajo nivel de alerta que conlleva a menudo lentitud e inactividad.

-Niño / a con tono muscular bajo, poca fuerza y poco control postural. “Niño / a débil”.

-Pobre conciencia corporal, “niño o / a torpe”.

-Se fatiga rápidamente.

-Preferencia para tareas sedentarias.

-En la escuela es un niño / a “hundido” en la silla, apoyado en la mesa. Puede dar impresión de que no escucha, que no participa. Habitualmente es lento y, los últimos en terminar las tareas.

-Puede mostrar dificultades para hacer amigos, porque no puede mantener el ritmo de movimiento como el resto en el patio, porque cuando responde, el otro está ya en otra cosa. Por lo tanto, niño / a que tiene menos oportunidades de desarrollar área social y habilidades relacionales.

-Puede ser un niño / a “solitario”.

-Sentimiento de que «sabe menos» que sus compañeros. Pueden aparecer sentimientos de baja autoestima, sentimiento de diferencia, poca capacidad, tristeza.

Dificultades en la coordinación motriz.

-Aunque puede tener buenas habilidades motrices, el niño / a con dificultades en la coordinación motriz, muestra dificultades en las actividades que implican movimientos de coordinación motriz bilateral.

-Puede tener dificultades en el control postural.

-Puede tener dificultades en el equilibrio.

-Puede haber alteración en el tono muscular.

-Dificultades en la motricidad fina sobre todo en las tareas de coordinación bimanual.

-Dificultad en actividades y juegos que implican seguir un ritmo, juegos de anticipación.

-Niño/a tachado como «trasto»

Dificultades en el aprendizaje motor.

Son niños / as que tienen dificultades para aprender actividades, tareas nuevas que corresponderían por su edad, y en la planificación motriz. Especialmente observable en las actividades cotidianas.

Conclusiones de algunos estudios realizados.

-Ahn, Miller, Milberg, McIntosh (2004), concluyen en sus estudios de investigación que, al menos 1 de cada 20 niños se ven afectados diariamente por una DPS.

-Bueno-Sasson, Carter Briggs-Gowen (2009), concluyen en sus investigaciones que 1 de cada 6 niños experimenta síntomas sensoriales que pueden ser lo suficientemente importantes como para afectar aspectos de las funciones de la vida cotidiana. Así, hasta el 5% de niños en la escuela ordinaria, tendrían una DPS.

-Un estudio realizado por la Dra. Lucy Miller sobre 2.410 niños previamente diagnosticados con DPS o TDAH, reveló que el 60% de estos niños sufría en realidad ambos trastornos. La cifra puede elevarse hasta entre el 60 y 89% en niños / as que tienen un diagnóstico de trastorno de conducta, lesiones cerebrales, síndromes genéticos, retraso mental, trastornos del desarrollo, trastornos del aprendizaje, niños con deprivación sensorial y, en el caso de Autismo (TEA), el porcentaje se elevaría hasta el 89%.

Nadie tiene una integración sensorial óptima y ni lógicamente igual, pero podemos hablar de disfunción cuando interfiere significativamente en el funcionamiento y la calidad de la vida de la persona; es decir, cuando la respuesta sensorial, motriz, conductual, de regulación emocional, relacional y / o en los aprendizajes, que están relacionadas con cómo la persona procesa la información sensorial, no son eficientes para satisfacer las demandas de uno mismo y del medio y causa un malestar significativo.

Objetivos generales de la intervención de Terapia Ocupacional desde el Marco de Integración Sensorial.

-Ofrecer un tipo de intervención basada en los primeros niveles de desarrollo (desarrollo sensoriomotriz y sistemas sensoriales básicos), dentro de un contexto individual y / o grupal, para abordar las dificultades que no pueden ser trabajadas o resultan insuficientes desde las intervenciones individuales, de familia y / o grupales más convencionales.

-Conseguir que el niño / a procese e integre de la manera más adecuada posible la información que le llega a través de los diferentes sentidos, para que pueda desarrollar una buena madurez neurológica que le facilite la adquisición de habilidades sensoriales y perceptuales, motoras gruesas y finas y en las praxias, cognitivas, de regulación emocional y de comunicación social e interacción, las que favorezcan el desempeño y participación más activa, autónoma y adaptativa de las actividades propias de la edad.

-Favorecer el desarrollo de la capacidad simbólica.

-Ofrecer recursos y estrategias tanto a las familias como a los recursos que intervienen en el proceso de desarrollo del niño / a, para poder adaptarse y adaptar el entorno del niño / a las características, necesidades y demandas de este.

Metodología

-La intervención, sea individual y / o grupal, siempre está adaptada a las demandas, necesidades y características particulares de cada niño / a.

-Se realiza en un contexto de Juego.

-Se parte siempre de la motivación intrínseca, las preferencias sensoriales y de juego que el niño / a selecciona y su participación activa.

-La sala contiene el equipamiento y material específico que favorezca la experiencia sensorial personalizada.

-El / la terapeuta guía el niño / a ofreciendo y controlando el tipo, cantidad, calidad de información sensorial que necesita el equipamiento y material que hay en el contexto del juego, por lo que el niño / a pueda ofrecer una respuesta más adaptada, organizada y exitosa a las demandas del juego.

-Durante la sesión, en general, no hay enseñanza explícita de habilidades específicas.

El resultado es que el sistema nervioso del niño / a podrá ir procesando la información de forma más eficiente permitiendo dar respuestas cada vez más adaptadas a las demandas y, por tanto, ir construyendo nuevas y mejores habilidades en su desarrollo motriz, cognitivo, emocional, social, conductual.

Profesionales

La intervención se realizará con un profesional de Terapia Ocupacional con la especialidad en Integración Sensorial.